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Última tendencia: Las bodas ecológicas

Todos hemos aprendido la monserga ecologista: la actitud de cada uno cuando para prevenir la hecatombe del mundo tal como lo conocemos. Así es que cada uno, según su conciencia, aplica distintos criterios para contribuir, desde cerrar la canilla mientras nos cepillamos los dientes, desconectar electrodomésticos, ect. Pero una boda ecológica, la última tendencia en el mundo nupcial, lleva el amor por la naturaleza bastante más lejos.

La tendencia a verificar el mayor número de elementos vinculados a la fiesta nupcial esté en regla con el ying y el yang nació en los Estados Unidos hace bastante tiempo, aunque en los últimos tiempos la práctica también se ha extendido bastante por Europa. Es que si planificar una boda, común y corriente insume varios meses, una gran cantidad de decisiones y una importancia suma de dinero, teñir de verde el “si, quiero” puede abaratar costos por un lado y multiplicarlos por otro. Los productos ecológicos cuestan entre 10 y20% más.

Primero que nada, las invitaciones (puedes optener más información haciendo clik allí). Ese punto parece fácil de solucionar: papel reciclado o tarjetas electrónicas. Eso sí, mucho cuidado con saturar las casillas o genera spams, según la vara con la que se mida, porque eso tampoco es ecofriendly.

Existen algunas parejas que llegan al extremo y están pendientes de las repercusiones medioambientales de cada minúsculo item. El ramo y la decoración, con flores orgánicas y velas de soja o de cera de abeja. El maquillaje, que no haya sido testeado en animales. La vajilla, reciclable. Vestidos vintage, de fibras vegetales como cáñamo e incluso de papel (que se entierra y se desintegra pasada la fiesta).

Otro punto a tener en cuenta para la boda ecológica son los ingredientes del menú, frescos, de estación, cultivados lo más cerca posible del sitio de la celebración, para que su traslado no implique mayores emisiones de monóxido de carbono a la atmósfera. El menú vegetariano o espartadamente vegano, para los más ortodoxos.

Transporte colectivo especial con biodisel para los concurrentes, de mode de evitar la profusión de coches con pocos ocupantes. Y que absolutamente todo lo que se compre para la fiesta siga las reglas del comercio justo. Esto es, que no sean productos más baratos a causa de la explotación de trabajadores del Tercer Mundo.

Hay que medir el impacto en la Tierra y las consecuencias éticas, pero también el qué dirán. Por eso, puede que la novia lleve un vestido usado y hasta llegue en una bicicleta al altar. Pero nunca sin perder la elegancia y sobriedad.

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